Caixabank ha anunciado un resultado atribuido del ejercicio 2019 de 1.705 millones de euros, un 14,1% menos, afectado principalmente por el acuerdo laboral que recibió 2.971 solicitudes entre prejubilaciones y bajas incentivadas y supuso un gasto de 978 millones de euros. El beneficio del ejercicio, de 1.705 millones, ha estado por encima de los 1.660 millones previstos por los analistas de Bloomberg. 

La entidad explica que sin el efecto de los costes por el ajuste, el beneficio habría aumentado un 20,4%.

El margen bruto del ejercicio cae un 1,8% hasta 8.605 millones de euros, con un aumento del 1,2% en los ingresos core (margen de intereses, comisiones, ingresos del negocio de seguros de vida riesgo) que se sitúan en 8.316 millones de euros. En la caída del margen bruto influye la reducción de los resultados de participadas como consecuencia de la no atribución de Repsol (venta de su participación) y BFA (reclasificación de Banco de Fomento de Angola). El margen de intereses asciende a 4.951 millones de euros, con un alza del 0,9 % respecto a 2018.

Solo en el cuarto trimestre, el beneficio atribuido se sitúa en 439 millones, el doble que en igual trimestre del año pasado, debido a apuntes extraordinarios negativos de aquel trimestre. El margen bruto se reduce un 7,9% debido esencialmente al registro, en el cuarto trimestre, de la contribución al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) por 242 millones de euros.

Los recursos de clientes en el ejercicio crecen hasta los 384.286 millones de euros y el crédito a la clientela bruto se sitúa en 227.406 millones de euros (+1,2 % en el año)

En cuanto al capital, la  ratio Common Equity Tier 1 (CET1) alcanza el 12%,  un nivel que «sienta las bases para alcanzar el objetivo de capital fijado en el Plan Estratégico 2019-2021, que se sitúa alrededor del 12%». Caixabank señala que va a constituir un punto porcentual adicional hasta final de 2021 para hacer frente a futuros cambios regulatorios.

Fuente: Cinco Días