BBVA ha visto recortado el beneficio de 2019 un 35%, hasta los 3.512 millones de euros, a causa del ajuste aplicado por el banco al fondo de comercio de sus filiales de Estados Unidos, un impacto de 1.318 millones. Además, el año pasado el banco se apuntó plusvalías extraordinarias por la venta de BBVA en Chile, por 697 millones; sin estos dos efectos el resultado habría sido similar en ambos ejercicios.

El impacto por el saneamiento en EE UU, de 1.318 millones, se ha aplicado en las cuentas del cuarto trimestre, en el que la entidad ha sufrido unas pérdidas de 155 millones de euros. Menos, en todo caso, que los 259 millones que esperaban, de media, los analistas, quienes ya contaban con el efecto extraordinario. «Gracias a unos ingresos recurrentes récord y a una gestión ejemplar de los costes, hemos alcanzado un beneficio sin singulares de 4.830 millones de euros, el mayor desde el año 2009», ha indicado en nota de prensa el presidente de la entidad, Carlos Torres. 

Además, el banco ha anunciado que propondrá un dividendo complementario de 0,16 euros por acción a pagar en abril, la misma cantidad que el año pasado y un céntimo por debajo de las previsiones de los analistas, según Bloomberg.

En el negocio bancario, el banco ha mejorado un 3,5% su margen de intereses, a pesar de los tipos negativos, hasta los 18.202 millones de euros. En el cuarto trimestre (4.727 millones) lo ha mejorado tanto respecto al año pasado como respecto al tercero, quedando por encima también de los analistas, cuya previsión rondaba los 4.500 millones de euros. El margen bruto, que incluye comisiones y resultado de operaciones en el mercado, crece el 3,3%. Los gastos crecieron a menor ritmo, por lo que el margen neto crece en el año un 4,9% (6,1% sin el efecto de los tipos de cambio).

Los deterioros de activos financieros aumentan un 6%; mientras creen en las divisiones americanas (Estados Unidos, Argentina, Perú y, en menor medida, México), en España las dotaciones a nuevos saneamientos bajan el 43,6% gracias a la venta de carteras de activos tóxicos. En total, el banco ha deteriorado activos por 4.151 millones. El apartado de provisiones, por su parte, crece un 66,7% hasta los 617 millones por las mayores dotaciones en Turquía y Argentina.

La morosidad del banco ha bajado hasta el 3,8%, 12 puntos básicos menos que a finales del trimestre anterior y 15 que a cierre de 2018. El saldo de dudosos cae el 2,2% por las ventas de cartera deteriorada, y la tasa de cobertura es del 77%.  

En términos de capital, el banco ha cerrado el año con un CET1 fully loaded, del 11,74%; los saneamientos en EE UU  no han impactado en el capital, por lo que el banco lo ha mejorado en 40 puntos básicos (más otros 11 que han quedado solapados por la aplicación de la norma contable NIIF 16).

 En el balance, la cifra de préstamos a la clientela crece el 2,2%, mismo porcentaje en el que crecen los depósitos de clientes. En el mercado doméstico la inversión crediticia cae el 1,4%. Esto se debe sobre todo a las caídas del negocio hipotecario y en las grandes carteras, mientras crece en consumo y pymes. Los depósitos bajan un 0,3% en España, pero el banco consigue que el margen de intereses crezca en el negocio doméstico un 1,3%.

El resultado de BBVA en España, de hecho, es similar al del año pasado (1.386 millones frente a  1.400). Es el segundo mercado del banco después de México, donde la entidad ha ganado 2.699 millones de euros, un 14% más que el año pasado. En América del Sur (incluida Argentina) el banco ha ganado 721 millones, un 25% más. Por el contrario, en Estados Unidos ha ganado un 20% y en Turquía un 11% menos, por las mayores provisiones.

Fuente: Cinco Días