La oleada de protestas de agricultores y ganaderos que arrancó a finales de enero en Galicia, Aragón y País Vasco ha llenado las calles de toda España de hombres y mujeres del campo furiosos por los bajos precios con los que se pagan sus productos. Tras colapsar el martes las carreteras extremeñas, este movimiento celebra sus primeras tres semanas con tractoradas por todo lo alto en Granada y Pamplona que han colapsado el centro de las dos ciudades.

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Antes de las 10 de la mañana, 747 tractores, según la Subdelegación de Gobierno de Granada, circulaban ya por la autovía de circunvalación a punto de entrar en la ciudad. A una velocidad de poco más de 10 kilómetros por hora, varias columnas de tractores se dirigían a una marcha que duró unas dos horas. Junto a ellos, llegaron dos centenares de autobuses de toda la provincia, lo que supuso más de 10.000 personas acompañando a los tractores. Numerosos Ayuntamientos se unieron a la convocatoria fletando autobuses o cerrando sus instalaciones como señal de apoyo.

La convocatoria estaba organizada por las organizaciones agrarias y ganaderas Asaja, COAG, UPA, Infaoliva, Cooperativas Agro-alimentarias de Granada y Ecohal bajo el lema Precios justos para un campo vivo. También el PSOE local y el Grupo Popular en la Diputación apoyaron la convocatoria. 

Manifestantes en la protesta agraria del miércoles en Granada. Manifestantes en la protesta agraria del miércoles en Granada.

En Pamplona hubo una mañana que, pese a ser de febrero, parecía julio. UAGN y UCAN, las dos organizaciones convocantes del paro agrario del miércoles en Navarra, eligieron como uniforme de protesta un atuendo festivo, de blanco y rojo, habitual de los sanfermines. Desde primera hora de la mañana columnas de cientos de tractores se dirigieron a Pamplona. Desde las 11.30 escenificaron un encierro como el de cada mañana entre el 7 y el 14 de julio. Pero en vez de correr frente los toros, los participantes lo hacían delante de tractores decorados como toros. El presidente de UAGN, Félix Bariáin, decía que a través de este encierro —»la fiesta más internacional de Pamplona y Navarra»— trataban de «visualizar los problemas de los agricultores y ganaderos». Bariáin veía esta movilización como «un punto de inflexión». «Esto no tiene que parar», advertía. 

El carácter festivo no ocultó las reivindicaciones del campo navarro, similares a la del resto del sector en España. «A mi padre los terneros se los pagaban a 650 pesetas el kilo y a mí a 3,80 euros, no ha subido nada en 40 años», confiesa Julián, que destaca que el precio que paga el consumidor en la carnicería es hasta cuatro veces mayor. También los costes de producción están disparados en comparación con los que tenía el padre de Julián. Un tractor, recuerda, «entonces valía un millón de pesetas», ahora «150.000 euros, 25 veces más». El futuro del sector también preocupa por la dificultad de encontrar relevo. «Hoy solo hay 78 agricultores menores de 30 años, cuando hace 30 años había 78 en cada pueblo», afirmó el presidente de UAGN,

El encierro de tractores terminó en la plaza de las Merindades, frente a la Delegación del Gobierno  en Navarra, cercano al final habitual de los encierros de sanfermines. No obstante, el tráfico en el centro de Pamplona estaba prácticamente colapsado desde primera hora, ya que las columnas de tractores han ocupado las principales avenidas de la ciudad, especialmente los accesos desde el sur, la zona de Navarra donde más peso tiene el sector agrícola.

En Granada, los ciudadanos estaban avisados desde el sábado de las dificultades que la tractorada podía ocasionar en la movilidad. El concejal de movilidad advirtió de un “colapso total” y de “un miércoles negro” y animó a los ciudadanos a moverse a pie y a no coger los coches. La ciudad estuvo por la mañana en una situación de cuasi emergencia: el área de Movilidad había diseñado y hecho públicas rutas de acceso seguro a los hospitales.

También los centros educativos enviaron en la tarde del martes una circular a las familias advirtiendo de las posibles dificultades en la circulación. Alertaban de posibles incidencias en las rutas de transporte escolar, tanto en el casco urbano como en las rondas de circunvalación.

La Delegación de Educación de la Junta recordó que no se podía garantizar que el transporte llegara a su destino ni que el retorno a casa al final de las clases estuviera dentro de la normalidad. La carta no lo decía expresamente, pero sugería que no era muy aconsejable acudir el miércoles al centro educativo. El texto dejaba claro que la ausencia del alumnado no sería “en ningún caso, injustificada”. 

Fuente: El País