El presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, Jerome Powell, ha admitido este viernes, durante su comparecencia en la conferencia de banqueros centrales en Jackson Hole, que existe preocupación por la ralentización de la economía global motivada por las tensiones comerciales. En su intervención en las montañas de Wyoming, Powell dijo que la Fed estaba preparada para impulsar nuevos estímulos monetarios si las turbulencias mundiales dañan la economía estadounidense. Así, sin mencionar los tipos de interés, abre la puerta a rebajarlos después de que ya lo hiciera hace tres semanas.

«Las perspectivas de crecimiento mundial se han deteriorado desde mediados del año pasado. La incertidumbre de la política comercial parece estar desempeñando un papel en la desaceleración mundial y en el débil gasto en manufactura y en capital en Estados Unidos», ha subrayado el máximo responsable del banco central estadounidense.

Powell ha asegurado que la baja inflación, que en el caso de Estados Unidos está por debajo del objetivo de la Fed del 2%, es otro de los factores que impulsan la desaceleración de la economía global. «La baja inflación parece ser el problema de esta era, no la alta inflación. No obstante, en el improbable caso de que haya signos de un retorno de la inflación demasiado alto, contamos con herramientas comprobadas para abordar esta situación», ha señalado. 

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Sus declaraciones se han producido una hora después de que China confirmara una nueva oleada de aranceles contra los productos del país norteamericano, ante lo que Powell ha asegurado que la Fed no tiene un manual para responder a la incertidumbre que provocan estas tensiones.

El banquero, que se encuentra bajo la presión del presidente Donald Trump para reducir los tipos de interés lo antes posible, enumeró una serie de riesgos económicos y geopolíticos que la Fed observa. Muchos de ellos, señaló, están vinculados a la guerra comercial de la Administración Trump con China y otros países.

«La economía de Estados Unidos ha seguido funcionando bien en general», dijo el banquero central. «La inversión empresarial y la fabricación se han debilitado, pero son sólidas. El crecimiento del empleo y el aumento de los salarios han impulsado un consumo robusto y apoyado un crecimiento general moderado», añadió. 

Powell apuntó que es la guerra comercial la que ha interrumpido la inversión empresarial y la confianza; y la que ha contribuido al «deterioro» del crecimiento global. La Fed, dijo, no podrá arreglarlo todo a través de la política monetaria. Esta «no puede proporcionar un libro de reglas para el comercio internacional», añadió.

Sobre problemas como el riesgo de un Brexit salvaje el 31 de octubre, las tensiones en Hong Kong o la desaceleración económica en países como Alemania, Powell sostuvo que la Fed necesita «mirar más allá» de las turbulencias a corto plazo y centrarse en cómo se está desempeñando Estados Unidos.

Trump equipara a Powell con Xi

Donald Trump ha reaccionado al discurso de Powell preguntándose quién era el mayor enemigo de EE UU: si el banquero o el presidente de China. “Como siempre, la Fed no ha hecho NADA”, ha escrito el mandatario en su cuenta de Twitter. “Es increíble que puedan hablar sin saber o sin preguntarme lo que estoy haciendo —lo cual voy a anunciar pronto—. Tenemos un dólar muy fuerte y una Fed muy débil”, ha agregado.

Pekín ha anunciado la imposición de nuevos aranceles, que pasarán del 5% al 10%, sobre importaciones de EE UU —valoradas en 75.000 millones de dólares (67.700 millones de euros)—. Las nuevas tasas, la respuesta de Pekín a la decisión de Washington de aumentar sus aranceles sobre 300.000 millones de dólares de productos chinos, entrarán en vigor en dos tramos, el 1 de septiembre y el 15 de diciembre. Son las mismas fechas en las que está previsto que se pongan en marcha las penalizaciones estadounidenses.

Fuente: El País