
Orange España registró unos ingresos de 5.280 millones de euros en 2019, un 1,5% menos que en el ejercicio anterior, según ha publicado esta mañana el grupo Orange. En el cuarto trimestre, el volumen de negocio se redujo un 2,3%, en un contexto en el que el conjunto del mercado se está dirigiendo hacia el segmento low cost. Con esta crítica, la compañía parece cargar contra las estrategias de crecimiento en el bajo coste de otras operadoras.
La teleco, no obstante, parece frenar ligeramente su caída, puesto que en el tercer trimestre había sido del 2,5%.
En su informe para los inversores, la compañía explica que el segmento de los servicios residenciales estuvo particularmente impactado por esta situación, al sufrir un descenso del 2,9% en 2019, hasta 3.760 millones de euros, con una caída del 2,4% en el ámbito convergente y del 5,7% en solo móvil. El área de solo fijo creció un 1%. En el cuarto trimestre, el segmento residencial registró un descenso en el volumen de negocio del 3,4%, hasta 938 millones.
El segmento mayorista volvió a ser clave para las cuentas de Orange España, al registrar un crecimiento del 11,9% en 2019, hasta 901 millones de euros. En el cuarto trimestre, no obstante, el aumento fue de solo un 5,9%.
Los ingresos por venta de equipos cayeron un 9,5%, hasta 620 millones, siguiendo la tendencia del mercado. No obstante, la bajada en el cuarto trimestre fue del 6,1%, frente al 12,7% del periodo entre julio y septiembre.
En ese contexto, Orange defiende que su objetivo es preservar el valor más que el volumen, además de incrementar la eficiencia de las operaciones. Con esta línea estratégica, el gasto por cliente convergente (arpu) aumentó en 1,2 euros desde el final del tercer trimestre hasta 59,1 euros en el cuarto. Entre octubre y diciembre, Orange España registró una pérdida de 25.000 clientes en banda ancha fija y 51.000 clientes de contrato.
En términos de rentabilidad, en línea con los objetivos de costes de eficiencia y gracias a los esfuerzos de digitalización, el margen de ebitda se incrementó desde el 30,6% a final de 2018, al 31,2% al término de 2019. El ebitda aumentó un leve 0,3%, hasta 1,646 millones de euros.
El capex, a su vez, descendió un 24%, debido principalmente a la desaceleración del ritmo de despliegue de las redes de fibra óptica hasta el hogar, que han alcanzado ya los 14,9 millones de hogares pasados, y en segundo lugar a la venta de algo más de 1.000 emplazamientos de telefonía móvil considerados no estratégicos.
Fuente: Cinco Días