
Máximo compromiso con las prácticas de buen gobierno y agradecimiento por la confianza de los accionistas al equipo gestor. Estas dos han sido las ideas sobre las que ha pivotado la intervención del presidente de OHL, Juan Villar-Mir, ante la junta de accionistas: «No quiero eludir asuntos de actualidad que llegan a titulares de noticias muchas veces inconcretas», ha señalado Villar-Mir hijo, refiriéndose a informaciones sobre investigaciones de la Guardia Civil que apuntan a sobornos, por parte de la compañía, a cambio de adjudicaciones.
OHL sufrió una dura crisis de reputación en México por la acusación de sobornos y una contabilidad fraudulenta que fueron desmontados en los tribunales y con distintas auditorías. Pero tambien se ha visto involucrada en casos como los papeles de Bárcenas, Lezo o Púnica, ante lo que su presidente ha recordado que «desde 1911 ningún empleado o directivo de la empresa ha sido condenado».
Pese a su convencimiento de que el juego limpio sirve de base a los negocios de la constructora, Juan Villar-Mir ha anunciado a los accionistas la apertura de una auditoría interna para buscar posibles fallas en los sistemas de actuación y control de buenas prácticas.
OHL aprobó el 2002 un código de conducta para el personal ejecutivo; lanzó su código ético en 2010, actualizándolo en 2012 y 2015, y tiene desde hace cuatro años un código de política anticorrupción. «Siempre hemos tenido, tenemos y tendremos tolerancia cero con la corrupción», ha sentenciado Villar-Mir, remontándose a los años de mandato de su padre, al que no ha citado.
El mensaje de confianza a corto y medio plazo ha correspondido al consejero delegado, José Antonio Fernández Gallar, quien ha reafirmado que 2019 será aún un año de transición y su compromiso con la búsqueda de la rentabilidad. OHL prevé cerrar el ejercicio con unos ingresos de 2.500 a 3.000 millones y un ebitda por encima de los 45 millones en positivo.
El CEO ha eludido anticipar la previsión de cierre en pérdidas después de los números rojos y saneamiento de cartera de 2018. Sin embargo, Fernández Gallar sí ha asegurado que 2020 y 2021 serán años de transmisión de confianza al mercado después de un arranque de 2019 en el que la acción recupera un 70%.
OHL viene de repartir un dividendo total de 100 millones de euros con cargo a 2018 por la venta de OHL Concesiones, pero en la junta celebrada hoy no ha habido lugar para hablar de nuevas o futuras retribuciones.
El CEO Fernandez Gallar ha recalcado una posición de caja positiva, el enfoque hacia la generación de caja y la reducción de costes de estructura en un 39%, desde los 240 millones anuales de 2017 a una posición inferior a los 150 millones. Sobre este último ajuste, el primer ejecutivo ha señalado no estar aún satisfecho.
Fuente: Cinco Días