Naturgy prevé invertir 2.000 millones de euros este año, de los cuales, un 70% los invertirá en España. Así lo indicó el presidente de la compañía, Francisco Reynés, en la rueda de prensa previa a la junta general de accionistas que se celebra hoy en Madrid. Es el segundo año que la junta se convoca en la capital, después de que Naturgy trasladase la sede social desde Barcelona tras el referéndum ilegal de 2017.

De este importe, el 65% se destinará a proyectos de crecimiento, mientras que el resto tendrá como fin operaciones de mantenimiento (nada para metaneros). En renovables, la compañía prevé construir 1 GW de potencia este año. Reynés reiteró en varias ocasiones que descarta cualquier operación de adquisición o crecimiento inorgánico. «No queremos estar atados a compromisos» y, aunque dice estar «abierto a cualquier operación que cumpla los criterios de rentabilidad mínima, no hemos contemplado ninguna», dijo.En este sentido, añadió que «ni compraremos sobrepagando ni venderemos regalando».

Tras repasar un ejercicio clave como el de 2017, en el que se produjo un importante cambio accionarial (con la salida de Repsol), estrenó una nueva organización y una presidencia ejecutiva, un nuevo nombre y un ambicioso plan estratégico, Reynés avanzó las previsiones para este año, en que estima un crecimiento del ebitda del 15%, hasya 4.600 millones; un beneficio neto de 1.400 millones, un incremento de las inversiones del 5%, hasta los citados 2.000 millones y una deuda neta de 15.200 millones. El dividendo con cargo al ejercicio de 2018 sube un 5% o 1,37 euros por acción, en línea con lo prometido en el plan estratégico. Asimismo, mantiene el de recompra de acciones propias de 400 millones de euros (200 millones se ejecutaron el 1 de marzo y el resto está previsto antes de fin de junio. 

Reynés se mantuvo en su línea de no opinar sobre política.No obstante, considera que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) aprobado por el actual Gobierno de Pedro Sánchez, es «una hoja de ruta clara» que, «independientemente de quién gane» las próximas elecciones generales, se mantendrá «más o menos igual». «El PNIEC es una buena declaración de objetivos, pero la, en su opinión, la descarbonización no está en manos solo de España, sino de todos los países de la UEr. «La descarbonización, el cuidado por el medioambiente, el impulso a las renovables, como puede ser el gas natural renovable, es algo que todo el mundo quiere. Aún no he escuchado a nadie decir que no lo quiera».

No obstante, el plan necesita «un marco normativo concreto» que debe ser desarrollado por el Gobierno que salga de las urnas. «Una valoración específica no la tendremos hasta que se alumbre por parte de a quién le toque» añadió al respecto. El presidente de Naturgy valoró los «planes ambiciosos» establecidos por España para ir sustituyendo capacidad térmica o nuclear por generación renovable, para lo que consideró necesario dar un papel principal a los ciclos combinados de gas como «sistema de backup». Y reclamó para los ciclos la retribución perdida  por estar disponibles.

Respecto al carbón, señaló que la subida de los precios del mineral y los derechos de emisión de CO2, «que no hacen más que subir», hacen «inviables estas plantas». «Más triste que una fábrica parada es una planta que está en marcha y pierde dinero, y esta es la situación hoy de las plantas de carbón», afirmó, subrayando que la solución para estas centrales pasa por un desmantelamiento ordenado y una salida pactada para sus plantillas.

Preguntado por la casi nula presencia de mujeres en su consejo de administración (solo una consejera  sobre 12), dijo que es un comentario «muy reducible», porque el número de directivas ha pasado del 32% al 42%. Lo cierto es que en el staff de Naturgy solo hay una directora general.

Respecto a Argelia, Reynés afirmó que Naturgy «no tiene una exposición relevante en el país», pues solo cuenta con contratos que, en un momento dado, puese sustituir por otros en otras partes del mundo. «Tenemos un riesgo nulo».

Fuente: Cinco Días