Varios miles de personas, en su mayoría jubilados, se han manifestado este miércoles en Madrid para exigir que las pensiones se garantice legalmente la actualización anual de las pensiones y que todas las mínimas lleguen a 1.080 euros. Además, reclaman la derogación de la reformas últimas dos reformas de la Seguridad Social, la de 2013 y la de 2011, como puede leerse en el documento que han entregado en el Congreso de los Diputados.

«Defendemos unas pensiones públicas y dignas», defendía María Ángeles Poveda, una de las portavoces de la Coordinadora Estatal por el Sistema Público de Pensiones al acabar la manifestación cerca del Congreso de los Diputados. «La dignidad está en la calle. Se lo diremos a esta clase política», ha continuado.

Ella estaba entre los que han entregado un escrito en el Congreso, cercado por la policía para evitar que la manifestación se acercara hasta puerta, mientras el resto marchaba desde la Puerta del Sol hasta las cercanías del parlamento (a la altura del Hotel Palace) pasando por la calle Alcalá y el Paseo del Prado. En ese escrito, se califica de «algo totalmente inútil» al Pacto de Toledo, comisión con la que los manifestantes se muestran muy críticos.

La movilización de este miércoles era el punto final a las marchas que salieron desde Rota (Cádiz) y Bilbao el 21 y 23 de septiembre y que confluyeron el día anterior en Madrid. En la comuna sur iba Cristóbal, de 68 años, que se incorporó a la marcha a su paso por Córdoba.»Esto no es solo por las pensiones», apunta, «también por la precariedad que hay en toda la sociedad, en la enseñanza, en la juventud con empleos precarios». Cristóbal no se ha movilizado por él. «Tengo una pensión digna», explica este enfermero jubilado, lo hace porque «todos puedan tener una».

También Raúl Ferrer, de 72 años, acude a la manifestación por su prestación. «No vengo por mi», incide este maestro jubilado de Alzira (Valencia), que se incoporó a la marcha que llegaba por el norte seis días antes llegar a Madrid. «He caminado unos 100 kilómetros», aclara. Él es el coordinador de las movilizaciones de pensionistas en su municipio y lo hace por dos cosas: «Primero porque me parece injusto que el neoliberalismo esté destruyendo los servicios sociales y el Estado de bienestar. Y luego, por solidaridad». 

Fuente: El País