Acércate a la ventana más cercana. Tal y como está el mundo, lo más probable es que al otro lado del cristal veas otro edificio. ¿Qué apostarías que hay detrás? Otro. ¿Y detrás? Otro. ¿Y detrás? Otro. Si estás en una ciudad, tus posibilidades de seguir acertando se disparan. «En España tenemos ciudades muy, muy densas. Hemos conocido treinta años con una cantidad de construcción tremenda a una velocidad altísima», explica Bruno Sauer, director de Green Building Council España.

Las consecuencias las conocemos todos. Casas sin gente, gente sin casas y un sector que murió tan rápido como había vivido y dejó un cadáver devastado. El sueño de los justos se alargó hasta hace poco. Desde 2013 podemos hablar de variaciones positivas en el sector de la construcción: ha crecido el número de licencias municipales de obra para viviendas de nueva planta y también han aumentado las licencias para rehabilitación.

Rehabilitaciones por número de licencias de obra

Fuente: Observatorio de vivienda y suelo

No han sido las subidas desmesuradas de antaño, pero bastan para confirmar que el cadáver está dando señales de vida. ¿Qué ha cambiado? Todo. Ya hemos hablado del potencial de los nuevos materiales, los edificios que se autorreparan, el hormigón traslúcido… Además, si atendemos al volumen de negocio derivado de estas actividades -obra nueva y restauración-, los papeles se han intercambiado.

En 2007 la obra nueva concentraba un aplastante 85,4% de la inversión. El fin de la construcción frenética ha dejado espacio para que los 20.802 millones de euros que se movieron el año pasado en lo relativo a restauración alcanzaran el 60% del total. «En el resto de Europa, esto ya era así. Nos hemos trasladado a la normalidad europea», sentencia Ignasi Pérez, director del Congreso Nacional de Arquitectura Avanzada y Construcción 4.0, que se celebrará en septiembre, en el marco de Rebuild Expo.

Volumen de negocio de obras nuevas y rehabilitaciones

Fuente: Observatorio de vivienda y suelo

El tímido crecimiento del sector parece estar dividido. «Un buen equilibrio entre obra nueva y rehabilitación es lo que requiere un mercado sólido», señala Sauer. «Tenemos una cierta cantidad de edificios que podrían ser rehabilitados. Si esto lo aprovechamos no solo para temas de accesibilidad o filtraciones en la cubierta, sino también para acondicionar los edificios y adaptarlos a los nuevos códigos técnicos y exigencias de clima o aislamiento, iremos hacia un equilibrio entre rehabilitar lo existente y consolidar algunas zonas urbanas que no están construidas».

¿Seremos capaces de afianzar esta tendencia? Por lo pronto, el parque residencial de España ha congelado el crecimiento, que en mayor o menor medida se había venido dando durante los últimos treinta años. «Tampoco tengo yo una bola de cristal para ver el futuro. Pero si volvemos a lo que estuvimos haciendo en los últimos veinte o treinta años, declaro al ser humano un animal tonto. No habríamos aprendido nada», sentencia Sauer. Ojo, que esta tendencia a rehabilitar no es necesariamente cosa de filántropos: «El coste por hacer las obras es muy parecido, pero el valor inmobiliario es muy superior. Estás con un edificio en una zona urbana ya consolidada. Si esto lo comparas con una obra nueva sin ningún entorno, el valor es principalmente el coste de la construcción y el beneficio del promotor», subraya Sauer.

Variación del parque residencial

Fuente: Estimación del Banco de España

Para Ignasi Pérez el propio congreso de septiembre es una prueba de que el sector está empezando a reaccionar. Además, empieza a ver movimiento en la administración central que, dos años más tarde de que así lo dispusiera Europa, se dispone a adoptar el uso de BIM (Building Information Modelling) en todas las obras de edificación. Este sistema permite integrar en la representación tridimensional del proyecto toda la información asociada a la obra. «Puedes clicar y obtener la marca, el tamaño, el color, el tipo de vidrio, el precio, el responsable de la instalación y los detalles del mantenimiento», resume Pérez. Mano de santo para la rendición de cuentas que tanto se ha reclamado en los asuntos de política y ladrillos.

«Este sector siempre ha ido ligado a la corrupción. ¿Por qué? Porque no ha habido un control del proceso. Por eso se posibilitaba que parte de la inversión se difuminara. Ahora se tiene el control de todo y se puede saber si ha desparecido dinero o no se ha utilizado para algo». El problema, prosigue Pérez, es que en las enseñanzas universitarias falta presencia de BIM en forma de asignatura obligatoria. Y de nuevos materiales. Y de nuevas técnicas de construcción. «Y esas habilidades las necesita el arquitecto, las necesita el promotor, el ‘paleta’, el instalador… No hemos tecnificado nuestro sector. La gente se había acercado él porque se hacía dinero rápido y fácil. No porque supieras utilizar la tecnología ibas a cobrar más dinero».

  • Mientras tanto, en el futuro…

Hybrida está en la otra frontera del escenario al que tanto Sauer como Pérez miran con una mezcla de esperanza y desconfianza. «Cuando el sector funcionaba súper bien, la gente tampoco aprendía más o incorporaba nuevas tecnologías o intentaba ser más eficiente o más productiva», razona el último. Este estudio de arquitectura, fundado hace trece años por Jordi Truco y Sylvia Felipe, solo tiene ojos para el futuro de la edificación. Y no necesariamente el más inmediato. «Hacemos investigación a muy largo término y con una visión tecnológica centrada en nuevos materiales, sistemas adaptativos, arquitectura dinámica… Es una mirada un poco más experimental», explica Truco.

En este contexto los edificios se salen de los esquemas en que los hemos concebido hasta ahora, cobran vida, se comportan más bien como lo haría una planta. «Proponemos edificios que responden a los inputs del entorno: humedad, radiación solar… Nuestro interés es crear estructuras que cambien de forma, que generen porosidades y orientaciones alimentadas por la energía captada», continúa. La idea es que estas estructuras sean sistemas activos capaces de autorregularse y modificarse, por ejemplo para captar ventilación, o mejorar la iluminación, o protegerse del viento.

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En la frontera de la arquitectura no basta con arquitectos. «Nosotros hemos trabajado con todo el abanico de ingenierías posibles: sensorización, control, mecatrónica, diseño industrial, estructuras, materiales… Y esto ha sido fundamental. Nadie se plantea hacer algo así sin todo este soporte». Y tampoco basta con la renqueante inversión en I+D que nos dejó la crisis.

A este lado del charco la innovación arquitectónica se mueve a golpe de financiación europea. «Definir un buen proyecto es complicado, pero si lo consigues, la UE va contigo a fondo perdido. Pone mucho dinero. Es un interés para que las regiones evolucionen y para activar la economía, pero a la vez permiten una manera de innovar que de otro modo sería imposible», asegura Truco.

Arquitectura circular

«Un edificio abandonado es un residuo. Si lo aprovechamos, vuelve a ser algo eficiente para la sociedad», sentencia Ignasi Pérez. La resurrección de una construcción alejada de los vicios del pasado pasa por aplicar esta idea tanto al edificio como a sus componentes y a todos los recursos empleados en la edificación.

«Es fundamental todo lo que empieza por ‘re-‘: restauración, rehabilitación, renovación, readecuación… Ahora tenemos la oportunidad de empezar a hacerlo bien», concluye.

Fuente: El País