
España logró en 2018 un nuevo record de turistas extranjeros, con 82,6 millones. Un balance, sin embargo, ensombrecido porque el incremento en las llegadas fue del 0,9%, lo que representa la cifra más baja desde 2009. Todo indica que el ciclo expansivo del turismo iniciado en 2010 (en el que se ha pasado de 52,1 a 82,6 millones de turistas) podría haber tocado techo por la mejora de los destinos competidores de sol y playa, como Turquía, Túnez o Egipto. José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, ha calculado que solo en 2018 recuperaron 12,5 millones de los viajeros perdidos (8 de ellos los ha ganado Turquía) desde la irrupción de la primavera árabe. “Son los que han drenado turistas de sol y playa a España”, ha recalcado Oscar Perelli, director de estudios e investigación.
Pese a ese contexto negativo, la industria turística se muestra muy optimista respecto a sus previsiones para este ejercicio y calculan que sus resultados y sus ventas volverán a crecer con fuerza en 2019, con lo que encadenarían un ciclo de seis años seguidos de aumento. Los resultados de la encuesta realizada a 2.000 firmas turísticas por Exceltur (ligadas a alojamiento, transporte, alquiler de vehículos, agencias de viajes o touroperadores) reflejan que las ventas subirán una media del 5,5% y los resultados avanzarán un 5,2% el próximo año, por encima incluso de los avances registrados en 2018.
“Aquellas empresas que están invirtiendo en renovar su oferta están siendo capaces de capitalizar esas mejoras en mayores precios y también en crear empleo, ya que el 60% considera que generará nuevos puestos de trabajo”, resaltó Zoreda, que precisó que todas las previsiones pueden verse alteradas “por algunas de las medidas legislativas que se pueden poner en marcha en España o por un brexit duro”
Respecto a la salida de Reino Unido de la UE, en el caso de que se produzca sin acuerdo, el vicepresidente ejecutivo de Exceltur recalcó que existe un doble riesgo para los intereses turísticos. “El primero es comercial por la previsible caída de flujos de los 18 millones de británicos que viajan a España. Me consta que hay empresas trabajando en planes B para intentar buscar mercados sustitutivos, aunque es difícil de encontrar por el volumen.
El segundo riesgo es regulatorio y está en que las compañías aéreas se vieran con dificultades para seguir volando desde y a España. No nos podemos permitir que pierdan derechos de vuelo o que puedan dejar de traer a clientes claves para el sector turístico”, recalcó. Zoreda también destacó que la salida del Reino Unido provocará una devaluación de la libra esterlina y una pérdida de poder adquisitivo para los turistas británicos, lo que podría favorecer a los destinos competidores.
Fuente: Cinco Días