La actividad económica en Estados Unidos se expandió en 2018 a un ritmo del 2,9%, en buena parte gracias al impulso de los estímulos fiscales. El ritmo es siete décimas más alto que en el ejercicio precedente e iguala el registrado en 2015, pero, pese a su solidez, se queda una décima por debajo al objetivo que prometió Donald Trump. Hay, además, muchas dudas de que pueda mantenerse en 2019.

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El crecimiento se moderó en el cuarto trimestre hasta una tasa anualizada del 2,6%, desde el 3,4% del tercero y el 4,2% en el segundo. La expansión solo fue más baja entre enero y marzo, cuando se quedó en el 2,2%. Pese a ello, esta primera lectura es cuatro décimas mejor de lo anticipado. El dato se publica con un mes de retraso por el efecto del cierre parcial del Gobierno, que afectó a la agencia que elabora las estadísticas.

El consumo privado, que representa las dos terceras partes del crecimiento estadounidense —una economía que descansa, cada vez más, sobre el sector servicios—, avanzó a una tasa anualizada del 2,8% en los tres últimos meses del año, ocho décimas menos que en el tercer trimestre. Esta moderación se comió el impulso de la inversión empresarial, que repuntó del 2,5% al 6,2%. La exportaciones, por su parte, avanzaron un 1,6%, tras caer un 4,6% en los tres meses precedentes.

Es, en todo caso, la primera vez desde 2004 que la economía creció más de un 2% en cada trimestre. La mitad del año refleja claramente como las rebajas fiscales dieron aire caliente. Pero su efecto empezó a menguar en la recta final del año y se espera que lo siga haciendo en 2019. La Reserva Federal anticipa en sus últimas proyecciones para este año un crecimiento del 2,3%.

Jerome Powell, presidente del banco central de EE UU, ya indicó en su intervención semestral ante el Congreso que la expansión se moderará respecto al año pasado. Habló también de “señales conflictivas” y “corrientes cruzadas” que justifican que sea “paciente” al avanzar en el proceso de normalización de la política monetaria. Los tipos de interés están entre el 2,25% y el 2,5%.

Incertidumbre

Powell indicó que la Fed está lista para poner en pausa el programa de reducción del balance si es necesario, que actualmente acumula activos por valor de cuatro billones de dólares. Entre los factores de incertidumbre citó el Brexit, la moderación de la economía global y las tensiones por el litigio comercial. Muchos economistas esperan un crecimiento inferior al 2% en el primer trimestre.

Trump prometió durante la campaña electoral que la rebaja de impuestos y la desregulación llevarían el crecimiento por encima del 3% y criticó a su predecesor Barack Obama por haber sido el primer presidente de la historia moderna que se quedó por debajo de esa marca. El dato preliminar del Departamento de Comercio, sin embargo, le deja al nivel del mejor año del demócrata en 2015.

El último año de Obama se creció un 1,6%. Los analistas de Moody´s ya dicen que 2018 es el mejor registro que puede tener el Trump, porque en 2020 volverá a moderarse y se colocará por debajo del 2%. Hay economistas que anticipan incluso que podría producirse una contracción cuando se pierda todo el efecto de los estímulos fiscales. Es un escenario que Powell descarta en este momento.

La reforma fiscal de Trump entró en vigor en diciembre de 2017. Cuando el crecimiento superó el 4% en el segundo trimestre, el republicano hizo toda una puesta en escena en la Casa Blanca para clamar victoria. Como Obama se rebasó ese crecimiento anualizado en tres trimestre. Pero la expansión de la economía de EE UU se está mostrando muy irregular desde la crisis financiera.

Frente comercial

Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, decía en julio que la economía estaba bien posicionada para sostener un ritmo de crecimiento del 3% durante cuatro o cinco años. Kevin Hassett, el principal economista de la Casa Blanca, anticipaba en diciembre que se superaría el 3% en 2018 y 2019. Este ritmo se justificó para generar los ingresos necesarios para compensar la rebaja fiscal.

Los economistas coinciden que para conseguir esas tasas de crecimiento es necesario elevar antes la productividad, algo que los datos no reflejan de momento. También se moderó la actividad en el sector inmobiliario en 2018. La oficina presupuestaria del Congreso, al igual que la Reserva Federal, ve así el crecimiento potencial al largo plazo en un nivel que está más cerca del 2%.

Larry Kudlow, principal asesor económico de la Casa Blanca, calificó el 2018 de “muy buen año”, que sienta la base para 2019 «robusto». “Somos la economía más boyante del mundo”, afirma, “y lo seguirá siendo”. Anticipa que la inversión se mantendrá fuerte gracias al acuerdo comercial con México y Canadá. Los niveles de confianza, añade, repuntarán si se logra un pacto con China.

Fuente: El País