La sentencia del Tribunal Supremo que se acaba de conocerse y que establece que es el banco, y no el cliente, es el que debe abonar los impuestos de un crédito hipotecario ha dejado noqueada a la banca, que no logra salir de su asombro. De momento, todos los departamentos jurídicos de las entidades financieras están estudiando el nuevo fallo del Tribunal Supremo. “Es una sentencia que puede tener unas consecuencias tan grandes, que no podemos imaginar que puede pasar”, señalaba hace una hora un directivo de uno de los grandes bancos españoles nada más conocer el dictamen.

“No lo entendemos, parece que todo el mundo está contra la banca. Es una nueva vuelta de tuerca contra el sector que no entendemos. La actual sentencia del Supremo cambia su propia postura. Es algo insólito e incomprensible”, declara otro ejecutivo de otro gran banco. “La inseguridad jurídica se ha instalado en el sector financiero, parece que políticos, Gobierno, e instituciones jurídicas están contra el sector. Se ha instalado el populismo”, declara una fuente financiera, que como es lógico no quiere dar su nombre.

No obstante, otras fuentes financieras mantienen que para las hipotecas ya firmadas no pasará nada. El problema es a futuro. «Una resolución que anula una disposición general Artículo 72.2 de la Ley Contencioso-Administrativa tiene efectos desde el día de su fallo. No tiene efectos retroactivos», afirman un abogado especializado en el sector financiero.

«Si ahora se dispone que debe abonarse el impuesto el prestamista, se aplicará así a partir del fallo», mantiene otra fuente, que añade que «no estamos hablando de una sentencia que declare abusivo nada. Estamos hablando de un cambio de criterio de la propia Administración, y el cliente deberá en consecuencia reclamar a la Administración tributaria».

De cualquier forma, el sector admite que esta medida podría encarecer el precio de las hipotecas en un futuro, o endurecer las condiciones para su concesión De momento, las patronales del sector, CECA y AEB, preparan un comunicado ante la nueva situación, que puede acabar de poner la puntilla a la rentabilidad de la banca, aún débil tras la crisis financiera, como recuerdan los supervisores europeos.

Fuente: Cinco Días