A partir de 1976, la ratio de fecundidad se desplomó en España, haciendo pensar que el crecimiento de la población entraría en tasas negativas. Sin embargo, eso no sucedió. Desde el año 2000, la inmigración despegó, y entre 2001 y 2015 llegaron unos 315.000 inmigrantes al año. Este fenómeno aumentó la fuerza laboral, retrasó el invierno demográfico y contribuyó al pago de las pensiones. Sin embargo, con la crisis ahora se ha frenado. Y ese es uno de los factores que hace que las proyecciones más recientes sean bastante negativas. El Instituto Nacional de Estadística (INE) simplemente proyecta para los próximos años lo que ha ocurrido en los últimos, y por eso apunta que la población vaya a quedarse estancada en los 44 millones en 2050. Eurostat también hace proyecciones, si bien se muestra algo más optimista: la población crecerá hasta 49 millones.

Sin embargo, la Airef se muestra en desacuerdo con estas proyecciones, que no considera apropiadas y que muestran una suerte de «japonización de la economía española», un país particular porque restringe la entrada de inmigrantes. «Asumen que lo ocurrido en 2013 y 2014 se va a repetir en el futuro», señalan fuentes de la Autoridad Fiscal. Y la cosa se pone peor cuando se mira el número de personas en edad de trabajar: el INE y Eurostat dan una contracción en tres décadas de 7 millones y 5 millones, respectivamente.

Así que la Airef ha elaborado unas previsiones en lugar de unas proyecciones. Según estas fuentes, estos cálculos resultan «más plausibles» y, además, ayudarán a que la Autoridad Fiscal pueda estimar con mayor tino la evolución en el futuro de las cuentas de la Seguridad Social, un informe que publicarán antes de que acabe el mes.

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Por una parte, la Airef prevé que la tasa de fecundidad mejore hasta los 1,8-2 hijos por mujer, una muy sustancial mejora respecto a los 1,3 de la actualidad. A juicio de la Autoridad Fiscal, las encuestas apuntan que los españoles quieren tener más hijos. Además, España ofrece pocas ayudas a la natalidad, unas políticas que se han mostrado eficaces y que podrían mejorarse. Y las bajas ratios han estado muy vinculadas al mercado de trabajo, argumenta el organismo que preside José Luis Escrivá. No obstante, existe una crítica a este razonamiento: la reducción de la natalidad entre los españoles ocurrió con fuerza incluso en la época de bonanza, lo que podría indicar que quizás sea harto difícil alcanzar esos 2 vástagos por mujer.

Por otra parte, la Airef espera que, con políticas migratorias iguales a las actuales, la inmigración suba hasta unos 250.000 personas por año, algo por debajo de los 300.000 anuales registrados entre 2001 y 2015 y muy inferior al pico de casi 700.000 en un año, allá por 2008. El organismo fiscal cree que España seguirá teniendo un PIB por habitante muy superior a América Latina y África, lo que incentivará que continúen los flujos de inmigrantes de estos continentes. Ahora bien, los expertos siempre ponen un pero a este razonamiento: se debe mantener una tasa de actividad que permita absorber esas llegadas. Es decir, la economía tendrá que crecer.  

En cuanto a la esperanza de vida, esta podría seguir aumentando. Y todo ello permitirá que el número de habitantes pueda aumentar entre 4 y 13 millones en los próximos 30 años, lo que situaría la población entre los 51 y los 60 millones en 2050, muy por encima de los 44 millones del INE y los 49 millones de Eurostat.

Aun así, la tasa de dependencia se encontrará entre el 45% y el 60%. Eso supondría pasar de cuatro personas en edad de trabajar por jubilado frente a los dos en 2050. «Este envejecimiento progresivo de la población va a ejercer una presión creciente sobre el gasto público asociado al envejecimiento», dice la nota de la Airef.

Por ejemplo, el FMI ha realizado cálculos para las pensiones en los que dibujan una entrada de 5,5 millones de extranjeros, entre otros factores. Y aun así pronostican que la pensión perderá cerca de un tercio de su poder adquisitivo en relación al salario medio. 

Fuente: El País