
El atractivo de España para los turistas extranjeros parece inagotable. El año pasado el país recibió 83,7 millones de viajeros, 1,08% más que un año antes, lo que supone lograr su séptimo récord consecutivo, según ha publicado este lunes el INE. Una subida pequeña (menor que la de 2018), pero que le hace mantener su vigor y continúa con alzas anuales. Una fortaleza del sector que se divisa especialmente en el gasto de los visitantes, que crece a un ritmo superior (2,82%) y superó en 2019 los 92.000 millones de euros.
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Así, el año se cerró de forma positiva en la llegada de turistas pese a los síntomas de agotamiento del modelo de turismo de sol y playa. Prueba de ello es que se registraron descensos en los meses clave, en verano. En concreto, hubo caídas en mayo, julio, agosto, septiembre y octubre. Este techo que prácticamente se ha tocado en los meses centrales del año se explica por varios factores: saturación en los principales destinos del litoral, donde prácticamente no caben más turistas, y la recuperación de otros destinos competidores del norte de África.
En el primero de los casos, la realidad de algunos puntos de sol y playa es preocupante. En temporada alta, parece no caber más viajeros ni estas zonas están dispuestas a que quepan. De hecho, en los últimos años se han registrado episodios de turismofobia que preocupan por el daño que le hace a la imagen del sector. «Es un problema serio en algunos territorios que también afecta a los recursos básicos y se tendrá que plantear la capacidad de carga de las zonas y limitar el turismo», argumenta Juan Ignacio Pulido, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Jaén.
Además, el margen de crecimiento español se ha visto estrechado el año pasado por el resurgir de grandes competidores en el Mediterráneo. Una tendencia que se inició en 2018 cuando destinos como Turquía, Túnez o Egipto comenzaron a registrar fuertes subidas una vez despejada la inestabilidad e inseguridad en la zona. «El horizonte es de sostenibilidad o de pérdidas en volumen con estos destinos porque en precio no podemos competir con ellos», explicaba a EL PAÍS recientemente José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur.
El último mes del año llegaron 4,3 millones de viajeros, casi un 1% menos que un año antes. Una bajada que se explica por la caída del turista alemán (-7,42%) y británico (-7,70%), algo que se esperaba en parte por el efecto de la quiebra de Thomas Cook. En cuanto al gasto, el sector aguantó el descenso y consiguió ingresar algo más de 5.000 millones, lo que supone una ligerísima subida (un 0,08% más).
Fuente: El País