España ya es el quinto país que más invierte en el internet de las cosas (IoT) en Europa, por detrás de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia. En España, las empresas y los organismos públicos invirtieron 14.612 millones de dólares en 2017 en su apuesta por un mundo hiperconectado, y se prevé que eleven esta cifra hasta los 23.623 millones para 2020, según la consultora IDC.

El impacto del IoT ya está dejando su huella en una cantidad importante de sectores, tal y como destaca la consultora IVC, que advierte que el 85% de las organizaciones estarán preparadas para impulsar este avance tecnológico en 2019. Según IVC, en la actualidad el 25% de todo lo que se invierte en España en conectividad y bajo el epígrafe del internet de las cosas se destina a transporte y automoción. Pero, un reciente informe de esta firma muestra que los sectores en auge y con más potencial serán los relacionados con el retail, el sector público y la educación, y la energía. En concreto, avanzan que la inversión en IoT en los tres primeros crecerán más de un 40% hasta 2020, mientras prevén que haya menos inversión en servicios financieros, salud y deporte, información y entretenimiento, manufactura y recursos naturales y seguridad.

Bernardo Martínez, director de Desarrollo de Negocio de IVC, indica que el internet de las cosas empieza a ganar tracción, lo que “definitivamente cambiará las reglas del juego”. “El análisis, gestión y explotación de datos ligado al IoT creará nuevos mercados, productos y servicios bajo patrones más certeros en detectar gustos, necesidades y preferencias de los consumidores”, continúa el directivo, que defiende que el IoT supone una oportunidad de crear valor para las empresas que decidan explotar su potencial.

El director de Business Unit de Alizent, Diego Castillo, explica cómo hoy es posible fabricar pequeños dispositivos de seguimiento, de muy bajo coste y capaces de funcionar varios años con una misma batería. “Estos equipos colocados en barriles de cerveza o en botellas de butanos nos muestran su posición en un mapa gracias al internet de las cosas”. El directivo añade que muchas industrias se están planteando un cambio radical en la forma de gestionar sus activos retornables, “sustituyendo las etiquetas individuales usadas hasta ahora que requieren de infraestructura de lectura para averiguar qué ocurre con los activos”.

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También Nexus Integra ha creado una plataforma de integración y análisis de datos procedentes de procesos industriales, que se comenzó a desplegar con éxito en Global Omnium (Grupo Aguas de Valencia) en 2012. “En la actualidad, se manejan desde ella unas 250.000 variables de proceso distribuidas en más de 500 instalaciones, siendo explotada esta información por más de 100 usuarios”, explica Salvador Herrando, director de Operaciones de Nexus Integra. Según el ejecutivo, su implantación se ha traducido en ahorros del 20% en los costes asociados al mantenimiento, así como en más de un millón de euros en costes energéticos”.

Otro ejemplo de compañía que ha decidido apostar por el internet de las cosas es Coca-Cola. Una de las embotelladoras más grandes del mundo, Coca-Cola HBC, con operaciones en 28 países que prestan servicios a unos 595 millones de consumidores, ha sellado un acuerdo con Atos para conectar una cantidad significativa de refrigeradores de la embotelladora. Tendrán los primeros 300.000 refrigeradores conectados a finales de 2018. «Esta solución permitirá a Coca-Cola HBC acceder a enormes cantidades de datos del punto de venta, que van desde la ubicación y disponibilidad del refrigerador en la tienda, la temperatura, el nivel de existencia, colocación de productos, comportamiento del cliente y tendencias.», explican fuentes de Atos.

Esta firma también detalla que los refrigeradores inteligentes también permiten la interacción de proximidad con el uso de aplicaciones móviles, lo que permite a Coca-Cola HBC interactuar con los clientes en tiempo real. «Esto proporciona un valor agregado con ofertas personalizadas y promociones especiales, lo que permitirá un aumento de la venta de productos», añade.

El director de Desarrollo de Negocio de IVC señala que los catalizadores que están potenciando de manera importante la implantación de proyectos IoT son el abaratamiento de estas tecnologías y la accesibilidad a soluciones fáciles de usar para el usuario. También están resultando clave las comunicaciones y la conectividad a mayor velocidad (se espera que con el 5G el IoT se desarrolle mucho más).

Según datos de Gartner, en 2017 cerca de 8.5400 millones de objetos ya estaban conectados a la red global de datos y se estima que esta cifra se cuadruplique en los próximos cinco años. “La perspectiva económica es muy ambiciosa. Los ingresos globales que ya se derivan de estas soluciones tecnológicas rondan actualmente los 750.000 millones de euros y se prevé que esta cifra supere los tres billones de euros en 2025”.

 Aunque Martínez se muestra convencido de que el internet de las cosas representa el «gran vehículo que permitirá la digitalización de la sociedad y la economía», también advierte que existen aún algunos desafíos que afrontar como la ciberseguridad, la estandarización de protocolos de comunicación y la gobernanza. «Condiciones necesarias», dice, «para garantizar un internet abierto y seguro que ofrezca de verdad valor a toda la sociedad». 

Fuente: Cinco Días