El Eurogrupo logró salvar los muebles en el último momento y llevarse un acuerdo de mínimos para la reforma del euro. A punto estuvieron de irse a casa con los bolsillos vacíos. Pero tras 15 horas de conversaciones, los ministros europeos de Finanzas ataron la creación de una red de seguridad para quiebras bancarias y la reforma del fondo de rescate (Mede) y una suerte de acuerdo sobre el desacuerdo: La propuesta francoalemana de presupuesto de la zona euro sigue viva, pero con una adenda no menor: los socios de la moneda única no lograron una “visión común” sobre la “necesidad” y el “diseño” de un instrumento que permita estabilizar la zona euro en tiempos de crisis.

Los ministros llevaban un año y medio con esos temas en la agenda. En el caso del respaldo fiscal para el fondo de rescate, el acuerdo estaba en principio cerrado. Y ayer por la tarde también prácticamente lo estaba la reforma del Mede. Pero sobre las diez de la noche todo se vino abajo. Italia protestó por las condiciones que se introducían en las reestructuraciones de deuda dentro de los cambios del fondo de rescate; Francia reclamaba airada por el presupuesto de la zona euro; Alemania incorporaba el seguro de desempleo europeo, y Holanda se oponía a cualquier propuesta que supusiera una “estabilización” de la zona euro.

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Los negociadores barajaron suspender la reunión y convocar otro Eurogrupo para la semana que viene, a escasos días de la Cumbre el Euro, según fuentes diplomáticas. A las siete y media de la tarde, y tras varios recesos, reuniones bilaterales y llamadas, se logró un acuerdo. Se cerraron por fin dos patas de la Unión Bancaria: un fondo de resolución bancaria y la reforma del Mede, que incluirá fondos para países que afronten crisis puntuales y las cláusulas de acción colectiva, por las que una mayoría de inversores puede pactar e imponer al resto las condiciones de una reestructuración. En cambio, los ministros fueron incapaces de avanzar en el fondo de garantía de depósitos comunitario. El jefe del Eurogrupo, Mário Centeno, certificó tras la reunión que todavía es “difícil” avanzar en ese terreno.

Presupuesto encallado

La conversación volvió a encallarse en el presupuesto de la zona euro y el seguro de desempleo comunitario, que el ministro alemán Olaf Scholz logró colar en el documento final. Fuentes diplomáticas explican que los países del norte querían aplazar cualquier decisión sobre ese instrumento a junio del año que viene y que, en todo caso, no querían que incorporara la palabra “estabilización”. El ministro francés, Bruno Le Maire, batalló hasta el último momento con el holandés Wopke Hoestra y hallaron una fórmula por la que la propuesta no muere pero tampoco sale adelante.

El documento fija que el Eurogrupo discutió las propuestas de la Comisión Europea y Francia y Alemania sobre “instrumentos presupuestarios” para “fortalecer” la zona euro, que estaría dentro del presupuesto de la zona euro y cuyo tamaño no se conoce. Con el mandato de la Cumbre del Euro, añade el papel, se podría empezar a trabajar en un instrumento para procurar la competitividad y convergencia de los países. Las conclusiones también señalan que se discutió su función de estabilización, pero añade que ahí no hay acuerdo. “Las discusiones técnicas siguen”, añade.

Nada ha cambiado respecto a antes del Eurogrupo. Hay los mismos desacuerdos. Los líderes europeos, pues, deberán decidir la semana que viene si siguen o no con el proyecto. En la rueda de prensa posterior al Eurogrupo, Centeno apenas pudo moverse de la literalidad del redactado. “Los trabajos están todavía en progreso”, afirmó Centeno. “No está cimentado”, añadió el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici.

Fuente: El País