La contención mostrada por Donald Trump en su intervención el martes ante el plenario del Centro de Congresos de Davos fue una especie de espejismo. Le sirvió para contrarrestar el inicio del juicio político en su contra en el Senado y a lanzar sus eslóganes de campaña con la vista puesta en las elecciones presidenciales de noviembre. Pasados los primeros titulares, regresa el Trump de siempre y saca a relucir su manual de El arte del acuerdo a la hora de abordar las siguientes negociaciones comerciales.

Una vez alcanzada la primera fase del acuerdo con China, que es más bien una tregua según los expertos, llega la hora de buscar un pacto con el Reino Unido y la Unión Europea. Y antes de sentarse a la mesa, lanzar la amenaza de nuevos aranceles sobre algunos de los productos más sensibles para la industria europea: los automóviles. 

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«Ha sido muy, muy difícil negociar con Europa. Se han aprovechado de nuestro país durante muchos años. Y les he dicho que eso no puede seguir», aseguraba ayer en una entrevista con la CNBC. «Ayer [por el martes en relación con su encuentro con la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen] tuvimos una gran conversación. Pero le dije que si no obtenemos algo voy a tener que pasar a la acción y la acción serán mayores aranceles sobre sus coches y otros productos que importamos», ha apuntado. «La Comisión Europea es más dura que China. No han querido negociar con otros presidentes, pero lo harán conmigo», remató. Trump se muestra confiado incluso en que el acuerdo europeo se pueda cerrar antes de las presidenciales de noviembre. Poco después, pero en este mismo 2020, se cerraría el acuerdo con el Reino Unido, según su calendario. 

El propio secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, defendió la estrategia de Trump. «No cabe duda que los aranceles han sido un gran incentivo para llegar a un acuerdo con China». El patrón se ha repetido con Francia, que a través de su ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, confirmaba este miércoles el aplazamiento de la tasa digital hasta finales de año.

Sentado en un panel del WEF junto al ministro de Finanzas británico, Sajid Javid, Mnuchin avisó de que si el Gobierno británico impone tasas «arbitrarias» sobre las compañías tecnológicas estadounidenses, como ha anunciado, su Gobierno hará lo propio con la industria automovilística británica. «Los temas fiscales internacionales son muy complicados y lleva mucho tiempo resolverlos. Si la gente decide aplicar impuestos arbitrariamente sobre nuestras tecnológicas, valoraremos aplicar impuestos arbitrarios», dijo.  Javid aseguró que la intención del Gobierno es aplicar la tasa en abril y eliminarla una vez que se alcance un acuerdo en el seno de la OCDE sobre la fiscalidad digital.

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, se reunió ayer en el marco del Foro de Davos con Mnuchin y Le Maire para intentar avanzar precisamente en las negociaciones. Fuentes de su entorno aseguraban ayer que no hubo muchos avances y que las discusiones deben continuar.

Reforma «dramática» de la OMC

Donald Trump no dudó, en su rueda de prensa de despedida de Davos, en arremeter contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), a la que acusa de tener un sesgo favorable a China. Trump aseguró que espera hacer «algo muy dramático» en las negociaciones para reformar la organización en las próximas semanas. En ese contexto situó la decisión de su Gobierno de no renovar a los jueces del órgano de resolución de disputas y de acabar, con ello, con el papel incuestionable de la OMC como mediador. El director general del organismo, Roberto Azevedo, rebajó las expectativas sobre una gran reforma y advirtió que los cambios deben aprobarse por consenso. 

Fuente: El País