Dia ya cuenta con el oxígeno financiero necesario para iniciar una nueva etapa. La compañía, su principal accionista —el fondo Letterone, controlado por el magnate ruso Mijail Fridman— y las entidades financieras acreedoras han cerrado el acuerdo de refinanciación del grupo de supermercados, que permitirá una inyección de liquidez de 380 millones de euros y deja vía libre a la ampliación de capital comprometida por el primer accionista, el fondo Letterone, por 500 millones de euros, que ampliará a 600 millones.

El acuerdo llega después de que el 15 de junio se cumpliese el plazo dado por todas las partes para cerrar el acuerdo. Sin embargo, las negociaciones han continuado hasta hoy mismo para buscar un acuerdo tras dos prórrogas. Como publicó CincoDías, el principal punto de fricción era el tipo de interés. Los hedge funds, que entraron en la lista de acreedores después de que JP Morgan y Commerzbank vendieran su posición en la compañía, exigían rentabilidades en el entorno del 10%, mientras Letterone ofrecía un 5%. Los bancos se conformaban con un menor tipo que los fondos pero no estaban dispuestos a cubrir totalmente los 180 millones del tramo reservado a los acreedores actuales. El último órdago de Fridman, con casi un 70% del capital, fue elevar el tipo de interés hasta el entorno del 9%, como informó este diario.

Esto se produce después de que diez bancos (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Société Générale, BNP Paribas, Barclays, ING, Bank of Tokyo Mitsubishi y Deutsche Bank) llegaron el pasado 20 de mayo a un acuerdo in extremis para salvar Dia, en el último día antes de que entrase en preconcurso de acreedores. Le renovaron créditos por más de 900 millones hasta marzo de 2023 a tipos de interés del 2,5% en los mejores casos. La estrategia de los siete hedge funds que compraron la deuda a JPMorgan, a Commerzbank y también parte de la de Barclays, con descuentos en el entorno del 40%, pasaba por participar en la inyección de esa liquidez.

La ampliación de capital prometida por Fridman dependía, por un lado, de que triunfase la opa sobre la cadena de supermercados. Por el otro, de que alcanzase un acuerdo de refinanciación con la banca. Los primeros escollos fueron la exigencia de Fridman de no dedicar ni un euro de la ampliación de capital a repagar deuda, ni tampoco de las ventas de activos no estratégicos (Max Descuento y Clarel). Un aspecto defendido a capa y espada por la banca. El siguiente tema a negociar fueron precisamente las líneas de crédito adicionales que hoy se han firmado.

Fuente: Cinco Días