Europa se ciñe a las normas en plena escalada del choque entre Huawei y Estados Unidos. El veto de la Administración Trump a la compañía china por los temores a un eventual espionaje industrial, y la consiguiente decisión de Google de bloquear el uso de Android, su sistema operativo, al tercer mayor fabricante de móviles del mundo, no han alterado la posición de la Comisión Europea. «La UE es un mercado abierto y todo el que cumpla las reglas puede acceder a él», insisten fuentes comunitarias.

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Pese a repetir el mismo mantra, Bruselas mirará con lupa si la medida tomada por Google incumple las normas de Competencia, y espera que la entidad de Mountain View aporte información detallada a los usuarios europeos sobre cómo impactará su disputa con Huawei. Sus efectos, pocas horas después del seísmo que ha desatado el fin de las relaciones entre ambas empresas, todavía aparecen difusos, y preocupan a los millones de clientes de la multinacional asiática en Europa.

Los Veintiocho cuentan con Huawei para el despliegue de la red de 5G en Europa, sin la cual su desarrollo podría retrasarse años, pero las crecientes sospechas sobre sus lazos con el Estado chino, azuzadas desde la Casa Blanca, generan inquietud. «La UE se toma muy en serio la ciberseguridad», señalan desde el Ejecutivo comunitario.

Bruselas recuerda que los Estados miembros tienen potestad para excluir a cualquier compañía de su mercado por razones de seguridad si estima que no cumple con la ley, tal y como ha hecho Washington. Por ahora, ningún socio ha dado ese paso. Alemania y Reino Unido ya han mostrado su disposición a trabajar con Huawei pese a las reticencias de Estados Unidos. Pero una muestra de los recelos que genera es que el acuerdo con Londres podría llegar solo tras la firma de un pacto en el que Huawei se comprometa a no realizar actividades de espionaje.

Las autoridades europeas son conscientes de que las redes 5G conectarán miles de millones de objetos y sistemas en sectores estratégicos como la energía, el transporte, la banca y la sanidad. En esos ámbitos se generará un inmenso caudal de información sensible, y Bruselas quiere que todos los Estados miembros actúen coordinadamente frente a posibles brechas de seguridad.

La filosofía es que toda vulnerabilidad de las redes 5G o cualquier ciberataque a un Estado miembro afectaría a la Unión en su conjunto, por lo que ha lanzado una recomendación a los socios del club para que revisen exhaustivamente posibles amenazas y compartan una evaluación de riesgos a más tardar el 1 de octubre de 2019.

Fuente: El País